La hora de gobernar

Se terminó el acomodo y reparto.

HELMER VELASQUEZ

Llegó la hora de que el gobierno “del cambio” dé muestra de sus capacidades. Finalizada la Cuaresma,  no existe disculpa posible para empezar a operar. Se terminaron las justificaciones. La “pensada” sobre la legalización de las drogas, si bien altamente redituable, en términos políticos y diplomáticos, tiene efectos finitos y no es suficiente, en absoluto, frente a una sociedad que se desangra: por bala,  hambre,  desempleo y una larga lista de males sociales.

Transcurrió el tiempo político y técnico, ocupado por los sectores organizados de la sociedad, para explicitar su agenda: las organizaciones campesinas e indígenas marcaron su territorio con las demandas inveteradas: Tierra y trabajo. Defensa de los recursos naturales. Fin de la discriminación, el racismo y un rotundo no a la criminalización de la lucha social. Organizaciones de mujeres vinculan sus derechos particulares, al fin del femicidio y a mayor espacio político. Los empresarios, con las demandas de siempre: no más impuestos, aplicación de la ley, especialmente en defensa de la propiedad privada, agenda de competitividad que ya se les concedió, en papel, flexibilización laboral, no más gasto público. Por su parte desde el “clamor popular” se exige fin a la violencia delincuencial y política. Corresponde ahora al Gobierno dar inicio a las respuestas. Entramos de lleno en el terreno de las acciones.  Lo sustantivo, lo que urge. Trabajar domingo y tomarse fotos en tractores es imagen. La acción política, social y económica que la sociedad espera es mucho más compleja que la pose.

Un elemento de preocupación es que los cuadros políticos empiezan a “rajarse”, las muestras de fatiga en Finanzas y Salud pueden considerarse normales, son parte del “efecto fusible”. No obstante, no es lo que se espera de la alta burocracia. Necesitamos visión persistencia, y fundamentalmente acción contundente en la dirección correcta. Es decir, dirigida a solventar las causas de la problemática, basta ya de aparentar trabajo y  únicamente maquillar las consecuencias.  Entretener la nigua, como se dice en el pueblo. No pretende esta nota una evaluación de lo actuado.  Se trata de sintetizar la demanda ciudadana: emplazar al funcionariado de primera línea a cumplir con lo que les obliga la ley: generar bienestar ciudadano. No esperamos de ustedes ensayo y el error.  Son necesarias certezas.

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