A quién habló Pérez Molina

Dificil de encontrarle destinatario preciso.

Helmer Velásquez

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El polisémico discurso de Pérez Molina, al ser investido Presidente, pareció estar dirigido: a quien interese. Así fue, desde propiciar cambios de orden “estructural y no cosmético”. Conceptos que no amplió y por tanto de difícil discernimiento. Al apoyo decidido a la “empresarialidad” como única forma de generar riqueza –olvidó acá el dignatario el insustituible papel del trabajo. Y continuó: “para reforzar este dicho, se apoyará la agenda de competitividad, y sus cuatro motores: exportación, energía, logística, turismo”. En ninguno de los cuales los actores hegemónicos son, medianos o pequeños productores. Sin embargo, él mismo afirmó que la “economía campesina y el desarrollo integral que en Guatemala es rural”, serán ejes prioritarios de la acción de su gobierno.
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