Dádivas, regalías y soberanía

La sujeción nacional ante la inversión extranjera.

Helmer Velásquez

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Lo que para el presidente Otto Pérez Molina es un –tempranero– logro de su gestión y muestra de capacidad de persuasión: el obtener de las empresas mineras que operan en el país, la decisión de otorgar, entre el 3 y el 5 por ciento de regalías, en lugar del legal 1 por ciento, al Estado nacional, corre el riesgo de transformarse en indicador histórico, de la debilidad y sujeción del Estado de Guatemala, frente a la inversión extranjera. Actitud contraria a la dignidad nacional, intereses patrios y populares. Lo de “negociación voluntaria”, suena mal, muy mal. Fundamentalmente, porque la historia registra, que previo a 1996, la Ley de Minería, vigente hasta ese año, fijaba el monto de las regalías para el Estado, en 6 por ciento. Es decir, que con el “acuerdo logrado” no se llega ni al monto, que el país debía cobrar en 1996. Quince años después el Gobierno “obtiene” que paguen menos de la suma a la que estaban obligados, hace tres lustros. Estamos entonces frente a un caso de “atole con el dedo”. De las empresas mineras al pueblo. Esto si otorgamos el beneficio de la duda a Pérez Molina, en “fe de su buena intención”. Si este no fuera el caso, estamos obviamente, frente a una clara connivencia de intereses: Gobierno-empresariales.

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