Un rector de quepi

Helmer Velásquez

Uno hubiese esperado que anunciara medidas creativas que la encamine  a su reencuentro Grave afrenta contra los principios humanistas constituyó el alevoso atentado ejecutado por gamberros, parapetados bajo el halo huelguero, en contra de la integridad de opositores políticos o “comerciales” en las tradicionales y –cada vez más– violentas disputas por la dirección de honorables y subhonorables comités de Huelga de Dolores. Las disputas no son nuevas, lo que ha ido en ascenso perverso son las formas y los intereses detrás de ellas. No parece ahora estar al centro de la confrontación la orientación ideológica que se pretende hacer llegar al estudiantado y sociedad por medio de boletines, carrozas y el sempiterno No Nos Tientes. Destaca el interés por el control del aparato de la huelga, con fines de lucro fácil y borrachera barata. Y no es que estos elementos no estuviesen presentes en la década de los setenta cuando conocí la huelga “por dentro”. Sin embargo, no eran ni por asomo los intereses dominantes.

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