Presidente millonario

Uno no puede menos que alegrarse de lo provechosa que resultó

Helmer Velásquez

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la vida laboral para el Presidente de la República, y digo laboral pues no conozco de otras fuentes de ingreso a su peculio, así que, Q9 millones en alrededor de 20 años de servicio, es una gestión obviamente exitosa. No busca esta nota poner en cuestión la legitimidad del patrimonio Presidencial. No tengo elementos para tal fin. Parto –eso sí– que ha sido el salario obtenido en la carrera militar el que sumado a perseverancia y buena administración, ha permitido transformar al Presidente en millonario. Queda claro entonces, que el fuero militar es o ha sido generador de millonarios. Y, por favor no se mal entienda, no estoy afirmando que es esta una veta de acumulación oscura, para nada. Estoy reconociendo que trabajo tesonero y ahorro, ligados a la ardorosa defensa de la patria retribuye el sacrificio a quien lo ejerce.

Así que con Presidente millonario, muchos de los guatemaltecos, hombres y mujeres, habrán respirado tranquilos, ya que como reza el dicho popular: “Presidente con pisto no roba, porque no necesita”. Lo infalible o falible de esta expresión, corresponde al juicio de la historia. Volviendo al punto de comentario. Conociéndose el origen humilde del mandatario y su fortuna. No faltará quien con malicia y mala entraña, compare el salario de un Profesor Titular de la Usac, con el de un “defensor de la patria”… general para el caso, ni que decir de la remuneración de un campesino, que a duras penas alcanza salario mínimo, esto cuando encuentra un finquero “buena onda” que paga cabal. Y para agregarle más inquina y envidia al comentario, siempre habrá quien, con sospechosa intención, compare los treinta años de servicio y el monto de la jubilación obtenida por un trabajador de la Dirección General de Caminos.

Es así ciudadanos y ciudadanas. Para los que todavía no han hecho –la reflexión profunda– sobre la carrera a que han de dedicar su vida, aún es tiempo de pensarlo y poner la mirada en la productiva carrera de las armas. Esta que con desvelos, abandono del nido familiar y riesgos a su integridad –en caso de guerra cruenta–, es con mucho una ruta honrada para transformarse en millonario. Piénselo. Abandone pruritos. Ahora bien, mordacidad al margen reconozco que publicar el patrimonio presidencial, es avanzar frente a la opacidad de la gestión pública y privada.

 

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