¿Fin del guante blanco?

El trillado y racista argumento de que la población es azuzada por extranjeros.

Helmer Velásquez

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Una vez arrellanados en la poltrona del poder, ocurre, con demasiada frecuencia, que los otrora candidatos y recién electos funcionarios, van mostrando de manera paulatina su real intencionalidad política y las formas en que habrán de ejercer el poder. Este parece ser el caso del gobierno de Pérez Molina, que ha pasado de una actitud cauta e incluso conciliadora con los movimientos sociales a la amenaza expresa de ley y orden. Nada nuevo si se considera la tradicional actitud de los gobiernos guatemaltecos. Así tenemos que si bien fue simplista la respuesta Presidencial frente a la movilización magisterial, sí evidenció amenaza y mofa al instar a los mentores a protestar en horas inhábiles, bajo pena de perder el empleo. No hubo, sin embargo, respuesta a las demandas magisteriales, excepción hecha de la cuestión de los salarios atrasados. En la misma línea el Ministro de Gobernación, al declarar sobre los campesinos e indígenas, que defienden su tierra y territorio de la usurpación promovida por terratenientes y empresas de energía. Tanto en Quiché como en Huehuetenango. Increpó a estos la responsabilidad por la ingobernabilidad en sus municipios y afirmó que pronto la autoridad tomará estas circunscripciones territoriales, que él considera sin ley. Declaración esta que en términos del contexto nacional habrá que considerar amenaza de represión.

Acudió el Ministro al trillado y racista “argumento” de que la población es azuzada por extranjeros. Viejo sofisma, muy socorrido por los militares durante la guerra interna y cuyo origen se pierde en la historia colonial de este país. La base del infundio se encuentra en la interesada “creencia” que los pueblos indígenas y los campesinos, no tienen la capacidad de organizarse, ni articular pensamiento y acciones de defensa de sus territorios. En cuya condición, son “presa fácil”, de cualquier hijo de vecino, que llega, los provoca y manipula. De donde deviene legítimo que el Estado “actúe en su defensa”. Nada más alejado de la verdad Ministro. Está usted haciendo referencia a pueblos heroicos, efectivamente, defenestrados y mancillados. Por un Estado que les es ajeno.

Para cerrar el círculo de este sonar de tambores de guerra, se anuncia la apertura de una brigada militar en San Juan Sacatepéquez. No es necesario pensar mal, para concluir que el principal mandato de esta, será proteger los intereses de la cementera que se afinca en el lugar, por cierto, adversada por miles de hombres y mujeres originarios del lugar. La mano dura, frente a la demanda social, atizara represión, polarización y debilitamiento del efímero esfuerzo democrático. De estadistas será reconsiderar.

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