Fin abyecto del magisterio

Esta política arremete contra la formación de docentes.
Columna de Helmer Velásquez, Director Ejecutivo de la Coordinación de ONG y Cooperativas, CONGCOOP, publicada hoy en Elperiódico

La Ministra de Educación encarna a los sectores conservadores de la política y la economía nacional que orientan y dirigen la Educación pública; aquellos que incluso han llevado la historia nacional a ser una representación escasamente rigurosa y ligada a intereses de elites económico/políticas del país. Esta historia –muy oficial– ha terminado por consignar héroes y patricios a representantes de la corona española, criollos herederos y una caterva de gobernantes representativos de la decadencia monárquica y colonial –incluso– a aquellos que sellaron la entrega de nuestro territorio. Verbigracia Chiapas, Tabasco y Belice. Sin embargo, los tiempos pasan y se hace necesario adecuar los contenidos histórico-educativos a las formas neocoloniales en que se desenvuelve el Estado de Guatemala, hoy.
Esta es la esencia de la Reforma Educativa, que blandiendo el paradigma de la competitividad se contiene en Currículum Nacional Base y la instauración del Bachillerato en Ciencias y Letras con Orientación a la Educación. Esta política arremete deliberadamente contra la formación de docentes. El mismo texto que lo contiene reza “permitirá formar jóvenes capaces de desempeñarse en diferentes ámbitos y “si su vocación los motiva” continuar estudios universitarios para convertirse en docentes del Nivel de Educación Primaria…”, el objetivo entonces no es la formación de mentores. Ahora bien, nosotros apoyamos la consolidación de la formación de los Maestros, dentro de otros mecanismos, por medio de la dotación de becas para estudios universitarios. Rechazamos, eso sí, suprimir la formación de Maestros. La razón: de concretarse el plan ministerial harán falta más de cien años para que el país se dote de Maestros Universitarios suficientes para cubrir la demanda, en tanto ello los niños deberán esperar pacientemente convertirse, en mano de obra barata e inculta. Proponemos retomar la orientación de los Acuerdos de Paz para la reforma educativa, estos previeron, entre otros: “b) Evitar la perpetuación de la pobreza y de las discriminaciones sociales, étnicas, hacia la mujer y geográficas, en particular las debidas a la brecha campo ciudad”. Así Ministra su política es la síntesis de una aberración construida por otros, sin embargo, en la historia se le recordará como la burócrata que precipitó la debacle del alicaído sistema educativo nacional.
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