La ayuda internacional

Helmer Velásquez

Con la intención de explicitar y debatir sobre la nueva “arquitectura” de la cooperación internacional y la Estrategia Nacional de Desarrollo, la Subsecretaría de Cooperación de Segeplan convocó a un seminario entre agentes sociales, estatales y privados. La iniciativa se corresponde con la elección de Guatemala como parte del nuevo organismo mundial encargado de señalar directrices sobre la cooperación internacional –julio 2012–. A propósito de la cita, quiero señalar algunas cuestiones necesarias sobre las razones que están llevando a modificar prioridades, montos, destinatarios y canales de cooperación oficial al país, pues estos no devienen –como muchos suponen– de la crisis financiera mundial. Esta evidentemente influye y se transforma en determinante, de manera particular en los países que tienen el agua al cuello, otrora generosas fuentes financieras internacionales. Los cambios, sin embargo, tienen orígenes más calculados y fríos: se trata de un proceso que toma cuerpo en 2002, con el denominado Consenso de Monterrey, sobre financiamiento al desarrollo. Es acá, por ejemplo, en donde se define –entre otros asuntos– “el comercio internacional como promotor del desarrollo”, es decir que es a partir de las nuevas características de la economía mundial y los intereses hegemónicos que los cambios empiezan a producirse. Otro elemento fundamental en la dinámica del cambio es la constatación sobre la existencia de países “pobres” con polos sociales inmensamente ricos, en donde la conclusión es obvia: el problema no es la pobreza sino la desigualdad. Este es el caso de Guatemala. Los países ricos “descubren” a sus pobres para quienes desmantelar los estados de bienestar significó quedarse sin “cobija”. Otra base para la restricción de cooperación es la existencia de corrupción. Luego de esta “larga vuelta” quiero señalar que una de las lecciones que dejó el seminario aquel, es que pese a la experiencia de los años, en el país perviven concepciones paternalistas sobre el desarrollo, en donde el objetivo es “ayudar a los pobres” o proposiciones que absolutizan la exportación, tradicional y no tradicional, como la única ruta. Desde nuestra perspectiva, es en la integralidad de los Acuerdos de Paz, en donde se perfila la Estrategia Nacional de Desarrollo.

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