Semestre en balde

Tras seis meses de gobierno, hay cólera e irritación.

Helmer Velásquez

Llenos de promesas de inicio, los nuevos administradores del Estado han ido evidenciando sus carencias: incapaces de controlar, corrupción y negocios a costillas del erario público, parecen haber decretado puerta libre. Los focos están en donde la voz popular ha señalado y este diario ha documentado: compra de medicinas, obra gris asignada de forma oscura, fondos sociales que efectúan compras festinadas y de escasa calidad –total se trata de productos para los pobres. La atención hospitalaria continúa precaria y sin visos de cambio. No logra este gobierno Pérez enmendar el rumbo. La prioridad –en salud– es evitarse conflictos sindicales y para tal fin se trasladan fondos previamente destinados a combatir desnutrición a sufragar bono salarial. La gestión financiera del Estado sigue recostada en deuda pública, esta que fue tan criticada por los “patriotas” y por el presidente Pérez, con ocasión de los múltiples préstamos promovidos por el gobierno anterior y que lisonjeramente autorizó el Parlamento de la época. Así, por ejemplo, y con más orgullo que vergüenza, la viceministra de Finanzas, María Castro, anunció meses atrás que habíamos colocado US$900 millones en bonos “en muy buenas condiciones” lo cual los hizo muy apreciados por los acreedores. Vaya orgullo licenciada. Ahora se presiona al Legislativo para que apruebe tres nuevos préstamos para financiar el funcionamiento del aparato público. Sin el menor empacho, se pide que cesen interpelaciones y otras artimañas legislativas, no para aprobar leyes de trascendencia nacional ¡No! Es para poder aprobar nueva deuda. Que urge. Así las cosas presidente Pérez en ¿dónde está el cambio? 

En cuerda separada pero igual de penosa. Resulta que los programas para incentivar la producción campesina no inician. El señor ministro, pese al respeto que nos merece, está dedicado a hacer licitaciones, y deja de lado su función principal: crear y dirigir la política pública agropecuaria de este país, debiese estar 20 horas al día diseñando con su equipo las políticas que habrán de librarnos de lo más perverso del cambio climático, ejecutando planes para incrementar la productividad campesina de granos, y así evitar hambrunas. Respecto de la delincuencia, no se perciben las mejoras, pese a la anunciada desarticulación de bandas. Represión popular 10 puntos. Así las cosas, el primer semestre de gestión Pérez está reprobado.

 

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