Río más 20
La contradicción se expresó en el lobby empresarial transnacional.


Helmer Velásquez 


Las diferencias que a partir de la propia cosmovisión, método y énfasis se tienen para sustentar el proceso de desarrollo humano quedaron expuestas a escala mundial, durante la Conferencia sobre Desarrollo Sostenible, convocada por Naciones Unidas en Río de Janeiro –junio 2012– más conocida como Río más veinte. 

Sin embargo, a mi juicio y aun con el riesgo de dejar fuera especificidades, la contradicción fundamental se expresó entre el lobby empresarial transnacional aliado a los gobiernos –incluido el de Guatemala– y los movimientos sociales aliados a la representación de pueblos indígenas. Los empresarios y Estados esgrimieron e impusieron el concepto de “economía verde” como base del modelo que reivindican. Este se propone continuar con la explotación de los recursos naturales, “incorporando lo verde” vía de acciones de mitigación de daños, pago correcto de impuestos, y acciones amigables con las comunidades del entorno. El método supondría, depredar acá y pagar por preservar allá. 

Además de poner precio a los bienes ambientales, cobrar por su uso, y llevarlos a la bolsa de valores. Por ejemplo, las emisiones de carbono. El acaparamiento de tierras puede continuar siempre y cuando se garantice la “sostenibilidad” de la explotación, la minería por igual, además de incluir a los agentes privados como garantes del desarrollo.

En paralelo, la Cumbre de los Pueblos, celebrada durante la Cumbre Oficial, da cuenta de la incorporación de los movimientos sociales al debate sobre el modelo de desarrollo y la sostenibilidad, trabajadores, pueblos indígenas, campesinos, mujeres, ONG, jóvenes, 80 mil personas ocuparon Río para exigir equilibrio entre producción y consumo, derechos ambientales como un derecho humano. Para lograr aquello –dentro de otros asuntos– decretar una moratoria a la minería, garantizar la preservación del agua, los alimentos, autonomía territorial y el derecho vivir en consecuencia con la propia. 

Río no consiguió consenso para sanar las heridas de la Tierra y evitar males mayores. Así el modelo productivo actual salió indemne de la cumbre oficial. Se legitima frente a la opinión pública poco informada. De ahora en adelante todo será verde, sin embargo, el deterioro ambiental continuará. Este es el caso de la “producción verde” de combustibles. Fuerte emisor de gases de efecto invernadero que confisca tierras de tradición campesina y producción alimentaria.

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