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 Los intereses sociales no son prioritarios en la agenda.

Helmer Velásquez

 



Cerrar el 2012 para los guatemaltecos es hacer el recuento de la serie de desafíos y expectativas que generó el binomio Pérez Baldetti. No se trata de una vuelta de esquina común. El cierre del primer año de gobierno de “los patriotas” supone contrastar su propuesta electoral con lo actuado. Como es natural la plataforma electoral de Pérez Molina avivó esperanzas de cambio, mientras sectores organizados de la población pronosticaban el arribo de un gobierno pro oligárquico y represivo. A nivel mediático se predijo un gobierno con base partidaria sólida, ideológico, capaz de imprimir su visión a la gestión del Estado, bajar los índices de inseguridad ciudadana y aumentar la probidad en la gestión pública. 

Ahora 353 días después tenemos: una reforma fiscal dirigida a “sangrar” asalariados y proteger el bolsillo de la elite, la fallida transformación del Estado expresada en la Reforma Constitucional y de la Ley Electoral y de Partidos Políticos, iniciativas  que parecen haber nacido muertas, sobre el impulso prioritario de la Agricultura Familiar Campesina este no existió, los programas asistenciales no cumplieron metas y están orientados a sectores urbanos con potencial de voto, en protección a los recursos naturales nada hasta hoy, solo se lograron “arreglos amistosos” con la gremial de empresas mineras sobre el monto de las regalías y se rechazó la petición comunitaria de declarar una de moratoria a la extracción minera. En cuanto a hidroeléctricas el gobierno se alió a las empresas, lo actuado en Santa Cruz Barillas, Huehuetenango, ejemplifica el dicho: Estado de Sitio y represión militar contra la población del lugar para garantizar los intereses de la transnacional española Hidraulia. 

El “diálogo nacional” se salda con la muerte de seis campesinos en Totonicapán. En probidad la nota es baja, la concesión de Puerto Quetzal es lo obvio, pero hay más. De lo positivo: la actitud presidencial para lograr la aprobación de la Ley de Desarrollo Rural Integral, ejercicio que dejó claro quién determina el veto en este país. El balance es negativo, rompe cualquier “ilusión política” . Salvo que se demuestre lo contrario en el resto del período. Lo actuado hasta hoy confirma la existencia de una alianza público privada entre alta burocracia y elite económica, los intereses sociales, populares y nacionales no son prioritario en la agenda gubernamental. Sin embargo, aun es tiempo de cambiar.








 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En los albores de una nueva era.

HELMER VELÁSQUEZ

Fuente menor

El inicio de los períodos de tiempo –largos o cortos– generalmente están acompañados de visiones optimistas y presagios agoreros devenidos algunos de la cosmovisión que los sustenta, afanes religiosos, lucro o llana especulación. La llegada del nuevo Bak’tun, ha levantado un entresijo de expectativas sobre lo que acaecerá en nuestro futuro personal y colectivo. Sin embargo, escuchando la palabra de los actores: dirigentes y guías espirituales Mayas hombres y mujeres, se respira un ambiente de optimismo cargado de cambios positivos para el pueblo maya y la sociedad nacional.

Ahora bien, como no se trata de una visión determinista, nadie espera que el cambio inicie en fecha señalada y sin fuerzas sociales organizadas que lo propicien. Desde esta perspectiva, asumimos que la génesis del cambio es antañona y nunca se ha detenido, ha sido una constante en la historia, con mayores o menores resultados, según las condiciones de cada momento. El hito más reciente de este largo trayecto lo encontremos en el seno mismo del conflicto armado interno y su negociado desenlace. Y es que de lo doloroso de la tragedia parece haber surgido renovada razón y fortaleza de una civilización que se niega a languidecer. No voy a entrar acá en esa discusión a mi juicio bizantina sobre si los “mayas actuales” son lo que dicen ser o más bien llegaron a la tierra por generación espontánea, y no tienen absolutamente nada que ver con la estirpe Maya de tiempos pretéritos. Me interesa destacar, eso sí, que la rueda de la historia, ha marchado indefectiblemente en dirección de la emancipación. Con sus alzas y sus bajas, es cierto, lucha histórica que no significa, ni el fin de los mestizos ni la partición del país en cinco nacionalidades. Quienes esto afirman pretenden asustar con el petate del muerto.

El nuevo Bak’tun debe leerse como un hito en el continuo de posibilidades que la propia dirigencia y organización indígena –maya en particular–, han venido articulando. Identidad y existencia, están fuera de toda discusión. Es en el marco de la creciente presencia maya en la sociedad y la política, que habrá que debatir sobre economía, territorio y recursos naturales. Es decir, a quién pertenecen y quién decide sobre ellos, los pueblos indígenas han dicho ya su palabra, los preceptos Constitucionales sobre la materia están obsoletos. Así que nuevo Bak’tun, renovados debates, otras aperturas, nueva sociedad. Lo demás es folklore.

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Vecino notable e hijo predilecto.
Helmer Velásquez 

Guatemaltecos existimos en abundancia, sin embargo, personajes trascendentales construidos desde el crisol de la ciencia, la cultura y la lucha social, son pocos y si exigimos que posean, combatividad, mística, disciplina y entrega revolucionaria, la cantidad es aún menor; y sí agregamos: leer, escribir y ver más allá de lo estrictamente necesario –aún careciendo del sentido de la vista–, quedan nada más que seres excepcionales, cuya dimensión es superior al común de los mortales. Este es el caso Mario René el Choco Matute García-Salas. Vecino notable e hijo predilecto de este país.

Es un personaje extraño, para empezar se guía por radar, “mira” más que los demás, escribe libros, lleva ya ocho en su haber, cree en una sociedad sin clases, es Maestro, se licenció en Psicología, vive en México “por su puro gusto”, quién sino él mismo provocó que lo persiguiera la dictadura militar, lo acusaron de tener demasiada puntería, es un ser enorme cuya huella recogen las aulas de la San Carlos y el Movimiento Revolucionario, este año apagó ochenta velitas. Histórico y visionario, ha sido socorrido por la vida y abatido por unos cuantos inviernos, quizá uno de los más crueles: el asesinato de su primogénito Mario René, a manos de sicarios del régimen de los militares. Es Mario René un hombre raro, podría haber dedicado su vida al remanso, guarecido en el alero de una “limitación física”. Sin embargo, el Choco no nació para eso, vino al mundo para ser patriota, libre pensador y maestro. Es el tipo de ser que Guatemala necesita le florezcan por millones.

Que Choco más terco este, inicia un nuevo Bak’tun seguro de sí y proclamando sus viejas necedades: justicia social, educación para todos, inclusión para los pobres, Reforma Agraria Campesina, Estado pluricultural y multilingüe, trabajo, estudio y organización para los no videntes. Este sí es un estadista. De qué material estará hecho este extraño sujeto, es seguro que proviene de una madre dulce y una familia entrañable. De qué otra forma ser alguno podría prodigarse en afecto, contribución social y sueños de futuro si la vida le niega vivir en su querida Guatemala, bajo el alero familiar y la fraternidad de los viejos camaradas. Bienvenido a la patria Maestro Matute García-Salas y que con esa enjundia inherente a los viejos paladines soples otras ochenta velitas, cargadas de humor, lucha y esperanza acá en tu querida Guatemala a cuya historia perteneces.

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La causa del sufrimiento es obvio: la voracidad de los mineros.

Helmer Velásquez

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Largos nueve meses lleva el plantón que vecinos de San José del Golfo y San Pedro Ayampuc, mantienen frente a la mina El Tambor. El plantón comunitario tiene por objeto defender la vida y la naturaleza; en esta brega, los vecinos han sufrido agresiones verbales y físicas de hombres conocidos y desconocidos; cuentan ya en su bitácora con un intento de asesinato dirigido contra Yolanda Oquelí, dirigente del lugar. El desasosiego llegó a estas tierras, con el inicio del siglo XXI como fantasma, sin preguntar a los pobladores si querían “la inversión”. La afrenta ha sido rechazada como lo haría cualquier persona sensata, especialmente por las madres, aquellas que durante los últimos días ha enfrentado, no solamente los rigores de la naturaleza sino al represivo pelotón antimotines de la Policía Nacional Civil. 

 

La causa del sufrimiento de estas dulces madres, es obvio: voracidad de un grupo de accionistas mineros, que sin más pretensión que el incremento de sus ganancias, a costa del dolor ajeno, decide extraer metales preciados.  No sabrán ni les interesará conocer en dónde se ubican estas comunidades. Simplemente enviaron “ingenieros y personal de seguridad” para instalar equipos de extracción. Y aquí empezó el asunto. Lo que está en disputa es el agua –de por sí– precaria en aquellos páramos. Las primeras en alistarse a la resistencia fueron las madres que tratan proteger a sus hijos, a su familia. El Estado –indolente– busca reprimirlas. El ministro de Gobernación, cuyo palmarés contiene ya varios desalojos violentos y ejecuciones extrajudiciales. En un aire de político de aldea dijo, “el gobierno está para acompañar a las empresas”, y con sapiencia doctoral, agregó: “la mina que allí se pretende explotar no causa ningún daño ambiental”, refiriéndose a San Pedro Ayampuc y San José del Golfo.

Sin embargo, la sabiduría popular y de las madres en particular, no son fáciles de engañar, por el contrario, las mujeres de La Puya en defensa de la naturaleza –y sin proponérselo–, están ahora en un sitial de honor en América Latina, verdaderas heroínas de la vida y la naturaleza. Ellas, con fuerza moral y ética, enfrentan a los “valientes antimotines” y a su doctoral ministro. Los inversores mejor harían en llevarse sus máquinas. Reformar la ley y declarar Guatemala libre de minería es un acto de justicia y soberanía. 

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