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La milicia no da una. Reforcemos la seguridad civil.

Helmer Velásquez

 

 

 

 

 

 

 

Las capacidades militares, en la cuestión de atajar la violencia común y organizada, no van más allá del miedo que los soldados infunden a la ciudadanía honrada. Así tenemos que el estratega del asunto, emblemático militar de la guerra, enfundando en el traje de Ministro de Gobernación defraudó las expectativas puestas en él. Mucha bulla y escasos resultados. La mano dura y la “inteligencia”, resultaron ineficaces en la lucha contra el crimen; además, la corruptela permeó a las esferas de seguridad del Estado, incluyendo las “asesoradas” por expertos militares.

Volviendo a la Estrategia de Seguridad y el fracaso de los militares en la dirección y ejecución de la misma; la lógica pedestre, nos lleva a una conclusión, que puede parecer pueril, pero que extraída desde la historia reciente, tiene asideros irrefutables. Resulta que la acción militar en la lucha contrainsurgente, asestó golpes certeros a la red urbana de las organizaciones político militares de la insurgencia, cuestión que influyó significativamente en el curso de los acontecimientos. Es decir, la milicia demostró efectividad en el desmantelamiento de una red clandestina hasta ese día inexpugnable. Qué hace ahora la diferencia, por qué la milicia es y ha sido inefectiva, en su papel de “apoyo” y dirección de la seguridad del Estado para ubicar y desmantelar los reductos del crimen organizado y común. La respuesta es sencilla y obvia: los métodos, sin secuestro, desaparición, tortura, escuchas ilegales, amenazas de muerte, masacres y una legión de “orejas” a su servicio. La milicia no da una. 

Para no verse mal efectúan “importantes capturas”, así por ejemplo, detienen en San Cristóbal Verapaz al líder comunitario Aurturo Xollín, miembro de la Unión Verapacense de Organizaciones Campesinas (UVOC), para cuyo aseguramiento se empleó 15 autos policiales, efectivos militares y personas de apoyo, presuntamente empleados de Ecotierra, empresa que disputa la propiedad de la Finca Primavera, con sus históricos poseedores. En tanto aquello sucedía, en la ciudad capital se asesina a mansalva a la abogada Lea de León, mueren por violencia 25 personas el fin de semana y el coronel que dirige el Sistema Penitenciario, permite a su excamarada de la milicia Byron Lima Oliva, hacer “turismo de salud” por la metrópoli. El fracaso es obvio. Reforcemos la seguridad civil.

Para ver edición digital de ElPeriódico presione el siguiente enlace:

 

http://elperiodico.com.gt/es/20130221/opinion/225041/          Screen shot_2013-02-21_at_7.08.46_AM

Destinarán recursos para el sector privado

Crisis por la roya saca a luz el debate del Estado subsidiario

 

Reportaje publicado en diario LA HORA, el 16 de febrero de 2008

APOYO A PEQUEÑOS
Helmer Velásquez, de la Coordinación de ONG y Cooperativas (Congcoop) considera que los grandes caficultores deben costear con sus utilidades el combate de la roya, “porque cuando el café ha tenido un buen precio, las ganancias no se distribuyen en el grueso de la población”, lo que se puede ver en el pago de malos salarios y sin prestaciones laborales a los trabajadores. “Son antisindicales y ponen a niños a trabajar; no es justo que ahora tengamos que cubrirles sus ‘deudas’ ”, agregó. 

De acuerdo con Velásquez, los grandes empresarios siempre se han opuesto a los subsidios a pequeños campesinos y que incluso directivos de Anacafé se opusieron a la ley de Desarrollo Rural que tiene como sujeto priorizado la agricultura familiar campesina, perfil en el que encajan los pequeños caficultores. 

“No me parece justo que ahora todos tenemos que acudir en apoyo a los grandes caficultores”, indicó Velásquez, quien considera que la voz de los pequeños caficultores no está siendo escuchada en las altas esferas de Anacafé.

“Si el Estado va a intervenir, debe hacerlo en función de los pequeños, no en función de los grandes, ya que en anteriores ocasiones son los grandes caficultores los más beneficiados con los subsidios estatales”, anotó. 

Velásquez considera que históricamente cámaras como la del Agro, a la que pertenece Anacafé, han exigido la reducción del Estado; “lo que proponen es que el Estado se dedique a seguridad y justicia, piensan que el Estado debe estar lejos de todo subsidio y de servicios como salud y educación, pero cuando necesitan del Estado acuden a él”, señaló.

Las ganancias se privatizan, pero cuando hay pérdidas, como en este caso, se socializan y piden que con nuestros impuestos el Estado los defienda; es una actitud inconsecuente con el Estado raquítico y pequeño que ellos promueven y lo que ahora reivindican, reveló el director de Congcoop.

Para ver reportaje completo presione el siguiente enlace: 

http://www.lahora.com.gt/index.php/nacional/guatemala/reportajes-y-entrevistas/173607-crisis-por-la-roya-saca-a-luz-el-debate-del-estado-subsidiario

 

Es un deber patriótico.

Helmer Velásquez

Durante los últimos meses se relanzó la extensa campaña de difamación y diatriba que en contra del Comité de Unidad Campesina (CUC) se han impuesto cual cruzada sectores político-económicos de este país y cuyos mecanismos de expresión han ido desde amenazantes anónimos, pasquines, columnas de opinión, vocerías oficiosas y comunicados de democráticas municipalidades. La pretensión es y ha sido desnaturalizar la defensa del territorio, recursos naturales, derechos económicos, sociales y culturales y el acceso a la tierra, que esta organización promueve y cuyo fin último es edificar el buen vivir, en democracia para los productores de campo.

Lamentan y condenan los detractores del CUC que este haya tenido –según afirman– vínculos con organizaciones político revolucionarias durante la guerra interna; callan obedientemente estos “fiscales gratuitos” la relación que algunos terratenientes tuvieron –o tienen– con gavillas de sicarios cobijadas por el Estado y pagadas con dineros de oligarcas nacionales. Organizaciones terroristas que arrancaron de tajo a padres de hijos, hijos de madres, campesinos de sus campos, estudiantes de sus libros y una larga lista de atrocidades documentadas por textos sobre la Memoria Histórica. 

Quiero ocupar el espacio para proponer, que en aras de la conciencia y justicia histórica, se declare al CUC Patrimonio Cultural Intangible de la Nación, pues llena y con mucho los criterios pertinentes para ello –legales y sociales. Al efecto cito: su incansable búsqueda del bien común, la práctica cotidiana del vínculo entre desarrollo y cultura, su impulso de la diversidad cultural, fomentando a la vez el afianzamiento de la identidad étnico nacional, el rescate, mantenimiento e impulso de formas organizativas ancestrales. La formación de miles de personas que ahora son alcaldes, funcionarios o dirigentes comunitarios. La mejora de las condiciones laborales de los asalariados del campo y su inconmensurable apoyo a la construcción de la paz y la democratización del país. Por esto más es un deber patriótico e histórico reconocer a esos miles de hombres y mujeres rurales que integran el CUC, por su aporte al país. No existe la menor duda de que la sociedad no tendría el nivel de apertura política que ahora tiene sin la contribución del Movimiento Campesino y en particular del CUC. Justo será reconocer a los hijos de la tierra su aporte y sacrificio.

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http://elperiodico.com.gt/es/20130214/opinion/224730/

 

Al Gobierno hay poco que reconocerle.

Helmer Velásquez

Fuente menor

 

El Gobierno empieza a perder el sentido de realidad frente a la violencia exacerbada. El general, de lujosa cabalgadura, responde que es un asunto de percepción, lo cual, sin embargo, es falso, es solo cuestión de perspectiva. Y para remarcar su dicho, el gobernante se pasea en jamelgo con el júnior para entretención y algarabía de la población mixqueña, dejando para el público en general vistosos paseos en moto ya en la Caravana del Zorro, ya al estilo del dictador Jorge Ubico supervisando retenes policiales.

La desproporción de visiones es tal, que el militar gobernante insiste que en los hospitales nacionales no hay problemas y además “eso que no existan medicinas ni insumos” no es motivo para que los médicos no trabajen, son unos holgazanes, hay que levantarles acta para dejar constancia de su desenfado y continúa que si los médicos obtienen el “elevado” salario de ocho mil quetzales al mes (Q8,000) deben dedicarse a trabajar y no andar por allí generando protestas. Sería interesante escuchar qué piensa el Presidente del caso de los diputados al Congreso que ganan alrededor de Q30 mil al mes y nunca trabajan. Alguna extraña razón obnubila a los presidentes en este país, los hace pensarse estadistas cargados de razón, aunque la evidencia indique que sus acciones son un fracaso.

Este es el caso de los pactos, base estratégica del plan de Gobierno: contra el hambre, por la seguridad, la justicia y la paz, y el fiscal y de competitividad. Para salvar el clavo, el informe de Gobierno se introduce diciendo en cuanto a justicia y seguridad, que por tratarse de un problema de envergadura, debe tener un “tratamiento de largo plazo”, esto es diferir el asunto y quitarse la vergüenza por la ausencia de resultados. Respecto del pacto fiscal y competitividad, que tenemos ahora una “reforma fiscal”, tempranamente parchada por enmiendas constitucionales, y en Hambre Cero obtuvimos cero resultados. Ya ni mucho se mencionan los tales pactos, pues todos han resultado un fiasco. La cuestión sería hilarante a no ser por la pérdida de recursos estatales y el agravamiento en las precariedades de la población que ha significado el experimento. Así, hasta donde vamos, al Gobierno hay poco qué reconocerle, tal parece que nos aproximamos a tres años de angustia, hambruna y negocios palaciegos. ¿Y el Congreso de la República? bien en su laberinto.

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Foro Global de la Tierra y Asamblea de Miembros 2013: Gobernanza territorial inclusiva y sostenible para la seguridad alimentaria

23/04/2013 - 26/04/2013
Guatemala
Global/Other Regions

A lo largo de la década pasada, la Coalición Internacional para el Acceso a la Tierra (ILC por sus siglas en inglés) ha llevado adelante su misión al promover el acceso seguro a la tierra para las personas de las áreas rurales, especialmente a través del fomento de capacidades, el diálogo y la incidencia. La visión compartida de sus 116 miembros es que el acceso seguro y equitativo a la tierra y su control reduce la pobreza y contribuye a la identidad, la dignidad y la inclusión.

Cada dos años la ILC organiza un foro internacional para convocar a sus miembros y otras partes interesadas en el tema de la tierra para avanzar en la comprensión sobre los complejos y dinámicos vínculos políticos, económicos, ambientales y sociales entre la gobernanza de la tierra, la seguridad alimentaria, la pobreza y la democracia. El objetivo último de la ILC es movilizar a sus miembros y socios para influir sobre las prácticas políticas relacionadas con la tierra. En la búsqueda de este objetivo, la Coalición facilita procesos de múltiples partes interesadas en la búsqueda de respuestas centradas en las personas a los retos de la gobernanza de la tierra.

El Foro de la Tierra y Asamblea de Miembros de la ILC se celebrará en 2013 en Guatemala, en el corazón de América Latina, una región que ha experimentado una transformación radical de su sector agrícola y de su paisaje rural. Ninguna región ejemplifica mejor las desigualdades en el acceso a la tierra y la intensidad de los conflictos por la tierra. América Latina también es conocida por el vigor de sus movimientos campesinos y la intensidad de los debates sobre los derechos a la tierra. Guatemala ofrece por tanto una oportunidad singular para que los miembros y socios de la ILC aprendan y compartan experiencias y perspectivas sobre los temas emergentes relativos a la gobernanza de la tierra.

El foco central del Foro Global de la Tierra 2013 será la territorialidad, que reúne el poder, la sociedad y el espacio. En el contexto de la rápida y profunda transformación del espacio en la escala que se ha visto en América Latina, en las economías emergentes e incluso en los países más pobres, la complejidad de la cuestión de la tierra no puede comprenderse plenamente si nos limitamos a los derechos de tenencia de los hogares individuales de los grupos de actores.

Independientemente de si disfrutan derechos de propiedad legales y formales sobre la tierra que utilizan o habitan (propiedad individual o comunal), las comunidades o los hogares agrícolas individuales de hecho podrían sufrir ser ‘des-territorializados’, al haber otros grupos de actores que toman el control del territorio y lo organizan en formas que cambian radicalmente los modos de producción, las relaciones sociales y las condiciones de vida. La naturaleza y la magnitud del cambio es experimentada por millones de pequeños productores y pueblos indígenas en todo el mundo, por tanto esto va más allá de la tasa del desposeimiento físico, el alcance de la carencia de tierras o las tendencias en la concentración de la tierra.

El Foro Global de la Tierra 2013 explorará el concepto de territorialidad desde muchos ángulos distintos.

Todos los miembros de la ILC subrayan la necesidad de un nuevo  conjunto de instituciones capaces de gobernar la complejidad de los contextos, concebidos como producto social, donde pueden chocar intereses en conflicto debido a las distintas visiones y modelos de desarrollo sobre el mismo territorio. ¿Cuál es el papel del ciudadano? ¿Cómo se pueden proteger y asegurar los derechos colectivos de los pueblos indígenas al territorio? ¿Cómo mujeres y hombres experimentan el territorio y cómo se hace la construcción social de un territorio con una perspectiva de género? ¿El papel del gobierno local? ¿El estado central? ¿Próximos inversionistas? ¿Cómo podemos avanzar, con la participación de todos, desde un patrón conflictivo de la gobernanza de la tierra a un patrón constructivo?

La ILC se esfuerza por superar cualquier práctica en sus operaciones o en las de sus miembros que perpetúe la marginación de cualquier sector de la sociedad, y en particular de las mujeres. El compromiso inquebrantable de la ILC de promover la justicia social y la equidad en el trato del acceso de mujeres a los derechos sobre tenencia garantizada de la tierra se combina con sus propios esfuerzos al interior de la Coalición para lograr la justicia de género.

 

 

Llevar la mirada gubernamental al tamiz social.
Helmer Velasquez

La Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) constituida recién en 2010, fue reconocida en público homenaje rendido a Hugo Chávez, en la cumbre celebrada este mes en Santiago de Chile, verbalizado por el presidente del país anfitrión Sebastian Piñera. CELAC, parte de criterios orientadores que se sintetizan en “cooperación, concertación e integración sin presencia extra regional”; que, según expresiones de sus responsables, no pretende oponerse y enfrentar a la OEA, esto pese al alto nivel de cuestionamiento que existe sobre este organismo, cuya ineficacia queda demostrada en las recurrentes crisis regionales, verbigracia su deslucido papel en el golpe de Estado en Honduras.

Que Estados Unidos y Canadá no hayan sido convocados a conformar el organismo y la inclusión de Cuba, marcan efectivamente un rasgo distintivo a esta organización, dicen mucho de su aspiración de soberanía y defensa de intereses regionales, incluso la Presidencia pro témpora para este período corresponde a Cuba. Así las cosas, la reciente cumbre Unión Europea y América Latina, otorgó al organismo un espaldarazo político diplomático incuestionable; en términos prácticos legitima la interlocutoria de CELAC, tanto para las relaciones con Unión Europea, como para el mundo. Ahora bien, hay que anotar como tarea pendiente para la CELAC, ganar la legitimidad social, más allá de los sectores concernidos. Así que al saludar la marcha soberana de CELAC aprovechamos la ocasión para reflexionar sobre nuestra propia diplomacia; ya que habremos de esperar que con el nuevo Canciller –de quien esperamos más luces que su apóstol antecesor– se desarrolle una política internacional que incluya a organismos sociales en la definición de prioridades y contenidos. Llevar la mirada gubernamental al tamiz social. 

Y es que la visión gubernamental al ámbito internacional es chata. Hacer de hambre cero, base para erigir liderazgo regional es un error; la paternidad de la idea no es nuestra; y segundo, hasta ahora el programa es un fracaso. En tanto aquello, –reconocemos, eso sí– que la iniciativa sobre regularización de las drogas nos mantiene en la palestra, sin embargo, debemos elevar nuestra voz en apoyo al derecho Argentino sobre Malvinas y en rechazo al bloqueo de Estados Unidos de América sobre el pueblo cubano.
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http://www.elperiodico.com.gt/es/20130131/opinion/224097/