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Estimado Amigos y Amigas:
La Coordinación de ONG y Cooperativas –CONGCOOP- y su Instituto de Estudios Agrarios y Rurales –IDEAR-, los invitan a la presentación Pública del estudio:

"La Territorialidad Tz utujil frente a la expansión de la caña de azúcar", en el marco de la Feria Internacional del Libro -FILGUA-. 

Fecha: 26 de Julio 2013
Hora: 16:00 horas
Lugar: Salón Isabel Garma, Parque de la Industria

invitacion

programa

 

No son diezmos, son exacciones

Helmer Velásquez

La cultura “tributaria” en Guatemala, la que de verdad funciona, es esa que se practica por medio de contribuciones voluntarias no evadibles y nunca atacadas de inconstitucionalidad. En aquellas, los sujetos pasivos son personas individuales o jurídicas y el hecho generador se constituye por otorgamiento de contratos para realizar obra pública o concesión alguna, para la prestación de un servicio público oneroso. El monto y modalidad de la contribución varía de acuerdo al periodo de Gobierno o el costo de la obra o concesión. Tan socorrida práctica ha llegado, incluso, al cenáculo de la democracia: el Parlamento, acá el hecho generador es el costo del voto en favor o en contra de determinada iniciativa de ley. A propósito, la historia recuerda 1982, cuando en elección de 2o. grado, el Congreso Nacional declaro presidente de la República a Ángel Aníbal Guevara; ocasión en que –voz popular– cada diputado recibió Q25 mil, barato era aquello.

El Gallo Jorge Serrano Elías y el Congreso de la época obtuvieron medalla de oro en estos menesteres, particularmente recuérdese el oscuro negocio de la energía eléctrica, en donde su contenido leonino aún afecta la economía popular guatemalteca y concentra el beneficio en los generadores. Para decirlo sin ambages y en lenguaje llano, este país se construye “a mordidas”, no existe Gobierno ni legislatura que se escape. Carreteras de malísima calidad, sin taludes ni cunetas, diputados constructores; cálculos populares indican que más de un 50 por ciento de parlamentarios son propietarios de empresas de construcción. En 2012, el Estado pagó algo así como Q7 millardos en contratos, que en el mejor de los casos eran poco claros. Sin embargo, la cuestión no para ahí, al “costo” de la obra debida hay que agregarle el pago de intereses moratorios por no pagar en tiempo. Es decir, se trata de hacer “chinche” el dinero que con esfuerzo –pobres y clase media– aportamos al peculio estatal vía IVA e ISR. 

La contribución voluntaria –popularmente– llamada “comisión”, estuvo tasada por décadas en rangos que iban del cinco al diez por ciento del monto del contrato; para desgracia popular, aquellos montos son cosa del pasado, los rangos van ahora, según expertos, del 20 al 30 por ciento. Así no habrá presupuesto que aguante ni obra sostenible. Esta práctica no sería posible sin la complicidad de agentes privados. Estos, funcionarios y empresarios inmorales, han llevado al país a la quiebra, ahora, además, –acudimos a algunos de ellos– a que nos presten dinero para pagarles obra gris inútil.

Para consultar edición digital de El Periódico presione el siguiente enlace:

http://www.elperiodico.com.gt/es/20130725/opinion/231618/

Columna Helmer_25072013

 

Entre el capital y el trabajo.

Helmer Velásquez

La moratoria a la extensión de licencias mineras por dos años, corresponde parcialmente a las demandas del Movimiento Indígena Campesino, expresadas con nitidez, en la movilización popular de marzo de 2012. Lo parcial de la respuesta del Organismo Ejecutivo estriba en que la reivindicación campesina exigía una moratoria que incluyese suspensión total de las operaciones presentes y futuras. La respuesta presidencial ha sido tibia y busca en todo caso: bajar la movilización social generada por la extracción minera, arrebatar banderas reivindicativas a los sectores populares y crear un ambiente de gobernabilidad en función de las elecciones presidenciales 2015 y de paso favorecer la reelección naranja. Brinda, además, una imagen de autonomía presidencial al enfrentar con “enjundia” a los viejos capitales. 

Lo cierto es que la moratoria, aún con su insuficiencia, pone a prueba a sus señorías en el Congreso de la República; ya en la cuestión de la Ley de Desarrollo Rural Integral no pasaron la prueba, fue evidente cómo en aquella ocasión: “todos, excelsos líderes, unidos en círculo de colores, de muy buena gana y creo que sin vergüenza alguna” se sometieron a la imposición empresarial. Dijeron no al desarrollo rural. Ahora, la moratoria minera les coloca de nuevo en la vitrina. Ya les veremos correr de acá para allá; queriendo quedar bien con sus financistas, sin que lo notemos los votantes. Su perorata –sin duda– acudirá a los intereses nacionales, al cuidado del ambiente, la sostenibilidad, y bla, bla, bla. Sin embargo, su voto, lo de verdad determinante, lo emitirán en contra de la moratoria, argumentando la necesidad de “generar estabilidad, empleo, inversión” y un más largo bla, bla, bla.

No me cabe duda que la marcha indígena campesina ilumina la propuesta presidencial sobre la moratoria. Esta misma que aún con insuficiencias lanza un mensaje claro: la minería es un mal negocio para el país, de qué otra forma parar dos años. Sin ingenuidad en las intenciones, me parece que la Presidencia asumió una iniciativa correcta y aun y cuando fuese un juego perverso pactado debajo de la mesa, –en Guatemala aquello es posible– el mensaje político a la ciudadanía y al mundo es contundente: los movimientos sociales tienen la razón, la minería es dañina para el país. Corresponde a los diputados quitarse el cero, y no importa si como revancha frente a los naranjas demuestran autonomía frente al capital y decretan una moratoria, presente y futura a la extracción minera. En este caso reconoceremos nuestra crasa equivocación y votaremos nuevamente por ustedes.

Para ver edición digital de El Periódico presione el siguiente enlace:

http://www.elperiodico.com.gt/es/20130718/opinion/231252/

Columna Helmer_18072013

 

COOPERATIVISMO Y DESARROLLO
HELMER VELASQUEZ, Congcoop

En los albores del siglo XX –1903- para ser exactos y entreverada con sociedades mutualistas de obreros y artesanos, Guatemala reconoció –legalmente- la organización Cooperativa. De aquellos días para acá las cooperativas han demostrado efectividad como empresa social e influencia en las políticas de Estado y procesos sociales. La historia del Movimiento cooperativo, corre imbricada con la sociedad nacional y particularmente con los sectores populares.

Se trata de un Movimiento Social, que es y ha sido, respuesta histórica a necesidades sociales; de esa cuenta su gama de servicios es amplia, así tenemos: Cooperativas de Ahorro y Crédito: estas son una forma social de construir capital, fomentar ahorro y otorgar crédito, en síntesis son un factor para generar inversión popular. Las Cooperativas Agrícolas: incrementan los volúmenes de producción, la calidad de los productos, erigen infraestructura productiva; ya para el acopio, ya para la transformación y propician más y mejores canales de mercado. Se trata de asociatividad para enfrentar de mejor forma la dinámica del mercado.

La vivienda: en un Estado como el nuestro que abandonó –hace 28 años- los programas de vivienda popular. La Cooperativa de Vivienda, se transformó en la única opción de los trabajadores hombres y mujeres, para resolver “imposibles”: adquisición de terreno, introducción de servicios y construcción. En paralelo el sistema cooperativo implementa ejercicios de formación sobre la filosofía cooperativa: solidaridad, humanismo, cooperación, superación social, factores presentes en las culturas ancestrales; por ejemplo el” cuchubal” o “las manos”, no son más que aportes entre vecinos Cakchiqueles o Quichés para la siembra o construcción de la vivienda, la cooperativa recoge estos principios y los transforma en un proceso prolongado para la promoción del asociado. Se trata –en esencia- de asociaciones de seres humanos y no de capitales, una fórmula exitosa para el desarrollo humano.
Para ver entrevista en la página de las Naciones Unidas presione el siguiente enlace: 
http://www.onu.org.gt/contenido.php?ntc=445-1348-noticias

ENTREVISTA HELMER_EN_PAGINA_DE_LAS_NACIONES_UNIDAS_01072013

 

El Fondo de Naciones Unidas para la Democracia (UNDEF)
La Coordinación de ONG y Cooperativas (CONGCOOP)
La Cooperación Mesoamericana para el Desarrollo y la Paz (COMADEP)
y la Municipalidad de Sayaxché, Petén,
le invitan a la inauguración del proyecto:
PARTICIPACIÓN CÍVICA DE LA JUVENTUD INDÍGENA PARA EL
FORTALECIMIENTO DE LA DEMOCRACIA EN GUATEMALA

Fecha de inauguración: 18 de julio de 2013
Lugar: Salón municipal de Sayaxché, Petén
Hora: 10:00 a 12:30 horas

"Urge la formación de nuevos líderes con valores humanos, honestos y con vocación de servicio para el Pueblo˝

invitacin

 

La Verdad de la historia inmediata

Helmer Veláquez

O escritores chafas. Esta nota se pudo titular de manera indistinta. Ahora bien, como todos sabemos, la capacidad literaria –o incluso- el escribir bien, es un don del que que se precian pocos humanos y que envidiamos muchos, autor incluido, se trata de aptitudes de origen, cultivadas disciplinadamente, ejercicio constante que abarca buena parte de la existencia de quien a ello se dedica. Para el caso, los miembros de la milicia, tienen poco de escritores y escasa producción de pensadores, en Guatemala por la historia de militares de línea y los recurrentes bochornos de los –militares- jefes de gobierno o presidentes electos, estamos sabidos que el intelecto no hace parte de los cuarteles; situación que se ha tratado de cambiar en los últimos 15 años, sin que se conozcan los resultados.

Lo anterior surge cuando leo que existe prisa por generar “escritores que digan la verdad sobre la reciente guerra interna˝; llamamiento que alienta –entre otros- a los oficiales de la montaña y subalternos. El angustioso llamado surge con fuerza a partir de los sucesos alrededor del juicio al sindicado Efraín Ríos Montt; esto debido a que sectores de poder, civiles y militares consideran que hasta ahora “todos˝ los que han escrito o informado sobre el asunto son guerrilleros o simpatizantes de esto. Parte innegable de la Internacional Comunista, acá entran: Christian Tomuschat, Otilia ux, Alfredo Ballsels Tojo y Juan Gerardi. La urgencia por atenuar e incluso borrar de la conciencia ciudadana las crueldades militares: secuestros, tortura y exterminio, lleva al conservadurismo chapín a instar a ejecutores, mandos y mecenas, a crear una historia diferente y relatar vivencias que los exoneren de culpa y que les haga peones del conflicto este-oeste, en el cual todos fuimos víctimas y el Ejército Nacional y Ronald Reagan nos salvaron, como en película.

A propósito el mayor Gustavo Díaz López uno de los “últimos pretorianos˝ que nos salvó del comunismo, al promover asonadas -1988- en contra del régimen “rojo˝ de Vinicio Cerezo, da cuenta en La Rebelión de los Pretorianos, Editorial Oscar de León Palacios, de la conformación por el terrateniente Gustavo Anzueto Vielman de la reserva aérea integrada por aviadores civiles quienes a su costa y por voluntad expresa, pilotaron sus avionetas para bombardear guerrilleros, que resultaron –esto lo digo yo- ser civiles desarmados. Es decir, la confabulación oligárquico-militar, en la represión al pueblo de Guatemala se testimonia, esto explica –en parte- el cobijo en la misma chamarra. Es tarde para reescribir la historia, los espejitos quedaron lejos.

Columna de Helmer Velásquez publicada en El Periódico el jueves 11 de julio de 2013

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