Asumir la Soberanía Alimentaria como el ejercicio de un poder democrático en materia alimentaria, para que una población alcance una Alimentación Adecuada, nos lleva a la conclusión de que a pesar que existen canales políticos para lograrlo, durante la administración de Álvaro Colom se dieron más retrocesos que avances. Las implicaciones de esta situación motiva el incremento del hambre y la desigualdad; mientras se ensayó por primera vez con un conjunto de políticas asistencialistas que no logran amortiguar el impacto de la Crisis Alimentaria nacional.

Impasividad ante la Apertura Comercial desleal.

La apertura de las fronteras comerciales en el marco del Tratado de Libre Comercio (DR-CAFTA) ha motivado el debilitamiento de la producción local de granos básicos, en tanto que Estados Unidos mantiene vigente un sistema proteccionista que beneficia a sus productores (dumping). Esto ha provocado dos hechos que violan el Derecho a la Alimentación de la población guatemalteca:

  1. Dependencia alimentaria. La llegada de alimentos cuyos precios son más baratos que los producidos por los agricultores locales, les ha llevado a la quiebra. Una vez rota la producción nacional, la dependencia del mercado norteamericano posibilita el incremento injustificado de los precios.
  2. Consolidación de los monopolios alimentarios nacionales. En tanto que algunas pocas empresas tienen la capacidad de comprar y almacenar la mayor parte de los contingentes de granos básicos, esto les ha permitido beneficiarse como acaparadores provocando el encarecimiento de los precios.

Imposición de la agenda de competitividad en el campo.

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